Compras e historias en Itchan Kala
No sólo visitábamos la ciudadela sino que también hacíamos algunas compras. Armando estaba intentando mostrarme la manera de regatear y que no me dejase engatusar tan fácilmente. Reconozco que me cuesta hacerlo pero es casi obligado. Aunque ya las cosas no son lo que eran. No intentar regatear de alguna manera es como ser demasiado frío. Es ir al negocio puro y duro. Se supone que tiene que haber algo más humano y personal. En el regateo se evalúa a la otra persona más allá de una dimensión puramente comercial. Armando era un duro negociador. A mí me costaba mantenerme en su postura pero él intentaba aconsejarme como si yo fuese un chiquillo que no sabe nada del mundo. Quizá exagere un poco. Cuando Armando conseguía bajar un precio lo suficiente conseguía una íntima satisfacción. No sé si le interesaba tanto el objeto como el hecho de haberlo conseguido a un bajo precio. Pero yo no soy bueno regateando. Por la tarde entré en un mercado de ropa donde solo trabajaban mujeres. Por al...